Hablar del cambio climático con naturalidad con otras personas.

Aquello de lo que no se habla no existe. Y esto ocurre con el cambio climático: está prácticamente ausente de nuestras conversaciones cotidianas, parece como que no existe. Hagamos pues que exista hablando de ello con las personas de nuestro entorno. Con naturalidad, sin actitudes culpabilizadoras o de superioridad moral, sino como personas que, como el resto (aunque no lo digan), estamos preocupadas con lo que ocurre. Por ejemplo, cuando alguien en un día de octubre soleado a 30º diga que hace buen tiempo, se le puede puntualizar, sin acritud, que eso no es buen tiempo, que eso es cambio climático; que buen tiempo sería que hiciese 15º y lloviese. Además de dar existencia al cambio climático, hablar de él nos ayuda a reducir y a hacer más llevadera la angustia y malestar que nos provoca.

No hay comentarios: