Observar la vida natural


En la línea de la propuesta anterior, podemos abrir los ojos a nuestro entorno natural y simplemente observar. Es increíble la cantidad y variedad de formas, colores, sonidos, seres vivos e inter-acciones, la cantidad de vida que se manifiesta ante nosotros si desconectamos por unos instantes de nuestras preocupaciones y ponemos la atención en un árbol y su entorno.  No hace falta salir al campo, esta actividad se puede hacer perfectamente en la ciudad, sentado en un parque. Observando, podemos ver la naturaleza incluso en el mismo centro de la ciudad en medio del asfalto y las prisas, en forma, por ejemplo, de minúsculas hierbas que emergen entre las grietas de dos baldosas, de una paloma macho que hace una baile nupcial ante una hembra o de una rapaz que surca el cielo... De esta manera, mirando y viéndola, la naturaleza aparece, deja de ser únicamente un concepto y se convierte en algo real para nosotros.

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