Reflexionar sobre el lugar del ser humano en la naturaleza


Relacionado con la desconexión de nuestro entorno natural está la visión antropocéntrica de que el hombre es el centro del cosmos. Desde Darwin sabemos que esto no es cierto, que somos una especie más dentro de la enorme complejidad y diversidad del mundo natural. La biología y la ecología como ciencias lo corroboran.  Sin embargo, esta creencia falsa de la superioridad de los seres humanos sobre todo lo demás sigue profundamente arraigada en nuestras psiques. Su consecuencia es un peligroso desdén como especie hacia todo lo que nos rodea, que ha dado carta blanca al dominio, la explotación y la destrucción de nuestro entorno. El cambio climático es la consecuencia más trágica para nosotros de todo esto.  Necesitamos pues deconstruir esta creencia errónea y sustituirla por una visión más realista de nuestro lugar en el cosmos. Lo que llamamos Naturaleza existió millones de años antes de que surgiese el ser humano y seguirá existiendo después de que hayamos desaparecido de la faz de la tierra. Los seres humanos dependemos de la Naturaleza, no al revés.

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