Ser compasivo con el malestar que produce el cambio climático

Es inevitable que el cambio climático nos produzca malestar y angustia, a nosotros y a los que demás. ¡No es para menos! Ante esta angustia las personas reaccionamos de muy distintas manera: negando el problema, con cinismo, con indiferencia, con actitud derrotista, culpabilizando y juzgándonos a nosotros y a los demás...incluso con un optimismo desbordado. Cada uno según su carácter adoptamos una reacción defensiva u otra. Ahora bien, una forma más saludable y a medio plazo más efectiva, es abrir los ojos y contemplar la realidad: ver el problema y atrevernos a sentir lo que éste realmente nos produce. Llegados a este momento, en vez de seguir con nuestras habituales estrategias defensivas podemos optar por tratarnos con compasión (o benevolencia) como un buen padre o madre trataría a su hijo que tiene mucho miedo, con cariño, aceptando que tiene miedo y que le angustia la situación. Sin huir ni negar nuestro miedo, simplemente acompañándolo.De esta manera es más probable que salgamos del círculo de angustia → inacción → angustia en el que estamos la mayoría en relación al cambio climático. 
Ser conscientes de la dimensión emocional del cambio climático y aprender a saber acompañar nuestro miedo y angustia es, pues, un punto clave para ponernos en marcha a favor del clima.

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